Nika⋅Island se concibe como una pieza de arquitectura serena, donde la forma construida se convierte en un marco para vivir el exterior. Volúmenes blancos, líneas puras y planos limpios definen una imagen contemporánea que dialoga con el paisaje y potencia la relación entre interior y jardín.
La planta baja se abre completamente al exterior, integrando salón, comedor y cocina en un único espacio continuo que se prolonga hacia la terraza y la piscina. Grandes huecos acristalados, la orientación y la cuidada transición entre pavimentos diluyen los límites y permiten que la luz natural sea la verdadera protagonista del proyecto.
En el interior, la materialidad aporta calidez y equilibrio. Maderas naturales, tonos neutros y texturas suaves generan una atmósfera acogedora y atemporal. Cada decisión busca el confort visual y funcional, creando espacios pensados para el día a día, sin artificios, donde todo fluye de forma natural.
La planta superior se reserva para el descanso y la privacidad. Dormitorios amplios, luminosos y conectados visualmente con el entorno, diseñados como refugios tranquilos, donde la arquitectura acompaña sin imponerse. Un proyecto que entiende el lujo como espacio, luz y bienestar.