Esta academia de baile se concibe como un edificio especializado, diseñado para dar respuesta a las necesidades técnicas, espaciales y funcionales de la enseñanza y la práctica profesional de la danza. El proyecto aborda la arquitectura desde la precisión, creando espacios preparados para el movimiento, la concentración y el trabajo corporal.
La organización del conjunto se estructura de forma clara y jerarquizada, diferenciando las áreas docentes, los espacios comunes y las zonas de apoyo. Esta distribución facilita el uso simultáneo de las distintas salas, optimizando la circulación y garantizando un funcionamiento cómodo tanto para alumnos como para profesorado.
Las salas de baile se proyectan como espacios amplios, diáfanos y bien iluminados, con proporciones pensadas para el entrenamiento, los ensayos y la enseñanza. La elección de pavimentos técnicos, espejos continuos y sistemas de climatización adecuados responde a las exigencias físicas de la disciplina, asegurando confort y seguridad durante la actividad.
La iluminación natural y artificial se combina para crear ambientes equilibrados, evitando deslumbramientos y reforzando la percepción espacial. Los acabados neutros y resistentes permiten que el protagonismo recaiga en el movimiento, ofreciendo un fondo limpio y ordenado que acompaña la práctica diaria.
El edificio se completa con espacios de recepción, circulación y descanso que articulan el conjunto y refuerzan la experiencia del usuario. La arquitectura no interfiere, sino que acompaña, facilitando el aprendizaje y la evolución de quienes habitan el espacio.
Esta academia de baile es un ejemplo de arquitectura funcional especializada, donde diseño y técnica se ponen al servicio del cuerpo, el ritmo y la expresión.