Este ático en Alicante se concibe como una vivienda luminosa y serena, donde la arquitectura se pone al servicio del bienestar. Un espacio pensado para vivir con amplitud, calma y conexión con el entorno, en el que cada decisión de diseño busca equilibrar funcionalidad, estética y confort.
El interior se articula mediante una paleta de tonos neutros y materiales cálidos que aportan continuidad y armonía a todas las estancias. La madera, las texturas suaves y la iluminación indirecta generan una atmósfera envolvente y atemporal, reforzando la sensación de orden y naturalidad en el día a día.
La zona de día se plantea como un espacio abierto y flexible donde cocina, comedor y estar conviven sin interrupciones visuales. La cocina se integra como una pieza arquitectónica más, diseñada para compartir y disfrutar, manteniendo siempre una imagen limpia, elegante y funcional.
Los dormitorios y baños se entienden como espacios de descanso y cuidado, con una arquitectura silenciosa que prioriza el confort y la intimidad. El diseño del mobiliario, el almacenaje integrado y la elección de materiales contribuyen a crear ambientes equilibrados, cálidos y acogedores.
La vivienda se abre al exterior a través de una amplia terraza concebida como una prolongación natural del interior. Un espacio pensado para vivir el clima mediterráneo durante todo el año, donde interior y exterior se funden en una experiencia única que convierte este ático en un refugio elevado sobre la ciudad.